martes, 26 de noviembre de 2013

COMPETENCIA PARA LA PSIQUICA DE CHIMBARONGO

EL PSÍQUICO ARIQUEÑO QUE AYUDÓ A ENCONTRAR AL EMPRESARIO DESAPARECIDO VOLVIÓ A HALLAR UN CUERPO

Ricardo Quinteros, de 24 años, ayudó a una familia de Santiago a ubicar el paradero de un hombre de 67 años que estaba desaparecido desde el 10 de noviembre.

“No cobro por tratar de ubicar a personas desparecidas, sólo lo hago para ayudar a las familias que se encuentran afligidas”, cuenta Ricardo Alberto Quinteros Alonzo (24), el psíquico que adquirió reconocimiento público tras su certera colaboración en el hallazgo del cuerpo sin vida del empresario Carlos Recabarren, quien llevaba cuatro meses extraviado.

Como la noticia del lamentable deceso del dueño de los supermercados Santa Nené se difundió en varios medios de comunicación, el joven comenzó a recibir llamados de todo Chile solicitándole sus servicios, los que realiza mediante la radiestesia, técnica que consiste en colocar un péndulo sobre un mapa o la foto de quien se busca.

Mediante este proceso, Quinteros logró encontrar la semana pasada a un hombre de 67 años, identificado como Julio Arancibia, de quien no se tenía rastro desde el 10 de noviembre, cuando salió de su casa en La Florida, Santiago.

Fue el yerno del desaparecido, Pablo Díaz, quien recurrió telefónicamente al joven ariqueño. “Es fundamental que la persona que me pida ayuda sea familiar del desparecido, porque así yo me conecto con sus energías”, explicó el psíquico.

“Le pedí a mi mamá que me imprimiera el mapa de Santiago, porque es más efectivo trabajar sobre un plano físico que tras la pantalla del computador. Ahí visualicé que el hombre no se encontraba en La Florida, sino que para el sector de Lampa. Lo raro es que no lo veía en una zona específica, sino que se estaba moviendo”, agregó.

Quinteros le envió un plano con una “X” al yerno de Arancibia, quien fue encontrado días después en el mismo punto marcado en el mapa. El hombre se había suicidado, lanzándose a un río en Batuco.

“Por eso yo había visto que estaba moviéndose y no en un lugar fijo. Pablo Díaz me llamó para agradecerme en nombre de su familia. Me dijo que Carabineros encontró de casualidad el cuerpo en ese lugar, sin haber seguido mis indicaciones en el mapa”, comentó.


El 12 de diciembre, Ricardo viajará al sur para ayudar a una familia a la que se extravió su abuela, en Mulchén.

Fuente: Soychile.cl
             Ramón Vásquez

Ver más sobre este mismo tema:
En este mismo blogger día 6 de Mayo de 2013

lunes, 25 de noviembre de 2013

FANTASMA EN LA FISCALIA DE CARABINEROS - PREFECTURA DE LLANQUIHUE

UN "ESCRIBIENTE FANTASMA" ESPANTA AL “TARZÁN GAJARDO”

Agradecemos a Raúl Gajardo Leopold, quien en su peculiar estilo, directo y muy “chileno” siempre ha sido solícitó, constante  y generoso en ofrecernos sus experiencias y reportajes de la zona sur del país. Incluso cuando él mismo ha sido el protagonista, como veremos a continuación:

“En el año 1966, yo me desempeñaba como Teniente de Carabineros, con el cargo de Secretario de la Fiscalía de Carabineros de esos tiempos – Tribunal Militar – y muchas noches, para trabajar en paz y silencio, me quedaba en la oficina hasta las dos o tres de la madrugada,  ubicada en el antiguo edificio de la Prefectura de Llanquihue, en calle Urmeneta 777, Puerto Montt, ahora ya inexistente. Era la forma de concretar más fácilmente los procesos. Por otra parte, en esos años yo era un decidido gimnasta en levantamiento de pesas, práctico que me acompañó desde los 15 años. Tenía, por tanto, una fuerza considerable, llegando a levantar 140 a 150 kilos. No por nada me apodaban “el Tarzán Gajardo”. Sin petulancia, y esa estructura aun la conservo, aunque ya deteriorada… lamentablemente. Y eso es lógico.

Y así, una madrugada de verano, a eso de las 02:15 horas, me encontró en la oficina, sacándole chispas a mi máquina de escribir. De pronto, escuché al otro lado del  amplio hall central, que en la oficina del frente, distante unos 6 metros, el tecleo de otra máquina, con su correspondiente ruido de cambio de línea. Pensé que era el Teniente de Intendencia  - Contador – Jorge Montero, que también a veces se quedaba laborando hasta tarde. Como éste oficial era bueno para contar chistes, di por finalizada mi jornada. Apagué el cigarro, apagué la luz y cerré la puerta, tras estirarme perezosamente. Quedé en el hall, pero en completo silencio y oscuridad. La oficina de enfrente a oscuras. Acostumbrado a ese ambiente, avancé directo a esa oficina, pensando que me estaba haciendo una broma. Llegué inmediatamente a la puerta y pude tocar un gran candado cerrado. Me pregunté, cómo Montero hizo eso, y giré a mi derecha para dirigirme a mi dormitorio en el segundo piso, donde se accedía por una corta escala con un descanso. Todo esto, repito, en completa oscuridad.

No bien terminé de girar, cuando sentí la fuerte presión de algo poderoso que me inmovilizó ambos brazos y el tronco. Fue como el abrazo del oso por detrás, Eran como dos tenazas poderosas, que me impidió cualquier movimiento. Este ha sido el instante en que he sufrido el mayor terror en mi vida. Ni antes ni después he experimentado ese pánico, a pesar de  las muchas situaciones de peligro por las que tuve que pasar en el desempeño de mis funciones policiales. Ni aun enfrentando armas blancas ni de fuego o puños o pies. Por eso recuerdo tan vívidamente segundo a segundo lo ocurrido, y que a pesar del dilatado paso de estos años, aun lo siento en la piel y me estremezco.

En ningún momento miré hacia atrás. Sólo quería huir. La silenciosa oscuridad plena era lo único que existía. En otro segundo, escuché algo así como un soplido o suspiro detrás de mí oreja derecha. En medio del terror, atiné a dar fuertes tirones con la parte alta del cuerpo, para zafarme. Sólo el cuarto intento logré desprenderme de aquello. Tenía los pelos erizados desde la nuca hasta la zona sacra. Herencia atávica, me contaron después, así reaccionaba al miedo el hombre prehistórico, igual que la atracción de ver las llamas en una chimenea.

De dos o tres largas zancadas llegué al inicio de la escalera que subí en el aire, resbalé y caí por el ímpetu en el descanso y tras levantarse aceleradamente prácticamente salté al hall del segundo piso, donde estaban los dormitorios de los otros Oficiales. Corrí hacia la pieza, de un golpe abrí la puerta que estaba sin llave y de otro golpe la cerré jadeante. El corazón se me escapaba y respiraba fuerte, como bufando. Encendí la luz y ya más calmado, fui a la pieza del Teniente Montero Iriarte, comprobando que dormía. Lo desperté y encendí la luz y vi que tenía la cara  sudorosa y colorada. A gritos aun le increpé por lo que yo creía que era una broma, pero me contestó que él se había acostado como a las 20:00 horas, porque estaba medio resfriado. Me calmé, pero corroboré que lo ocurrido caía fuera de lo normal, la madrugada me sorprendió aun despierto. No pude conciliar el sueño, más aun con la luz central y del velador encendidas…Cogí un libro, pero no me pude concentrar en la lectura. Conté miles de veces las tablas blancas del cielo raso y miles más las de las paredes… y así pasaron las horas. Hasta el amanecer.

Al ir a cumplir mis funciones, pasé por la Oficina de Partes, les narré lo ocurrido y los funcionarios estuvieron acordes de que se trataba “ de una penadura” de un funcionario escribiente que años atrás se suicidó en esa oficina, agregando que ellos también habían sido testigos de hechos paranormales y fuera de toda lógica, como el tecleo de las máquinas, el golpe de un libro, sobre un escritorio no habiendo nadie, posición inclinada de cuadros, etc.

Ese mismo día comenté la experiencia anormal al resto de los Oficiales a la hora de almuerzo y varios se descompusieron, reconociendo que también habían experimentado hechos raros, cuando llegaban de noche y cruzaban el hall de la planta baja en dirección hacia sus dormitorios. Pero se cuidaron muy bien de no dar demasiados detalles… para no provocar risas ni mofas. Eso es cuestión de carácter y de personalidad.

Más de 20 años después, ya en retiro, en la pantalla de Televisión Nacional de Chile, en un programa sobre hechos paranormales, vi al especialistas en estos temas, el señor Andrés Barros Pérez – Cotapos, de gran prestigio internacional, quien pidió que las personas que hayan tenido o experimentado esta clase de hechos que se comunicaran con él, Lo hice con un reporte similar a éste. Salió en pantalla y además, el señor Barros, que a la postre se convirtió en un amigo epistolar  me regaló dos libros de su autoría, publicó el informe en "El Mercurio" de Valparaíso.

Un detalle que me quedó entre líneas, es que, al momento de la ocurrencia de lo relatado, el aire se heló notablemente. Hasta ser dramático. También, he de reconocer que portaba mi revolver de cargo fiscal a la cintura, pero que en ningún momento  traté de sacarlo para defenderme de lo que fuera. Es más: estimo que con el pavor, no atiné a nada más que huir de “aquello”. No tuve tiempo para nada”

Fuente: Archivos del IIEE de Chile
Fuente original: Raúl Gajardo Leopold


lunes, 18 de noviembre de 2013

ROBOTICA

¿EL PRIMER SUICIDIO ROBOT EN LA HISTORIA?

Bomberos en Austria no logran solucionar el misterio sobre el robot aspirador Roomba 760, que acabó hecho cenizas en la cocina de un apartamento

Un robot dedicado a la limpieza en Kirchdorf, Austria, habría cometido el primer ‘suicidio robot’ al haberse dirigido automáticamente a la estufa de la cocina hasta incendiarse. Por lo menos, así es como lo informan varios medios internacionales.

Según el dueño del robot Roomba 760, el dispositivo fue apagado antes que los miembros de la familia dejaran el apartamento. Personal del cuerpo de bomberos tuvo que intervenir para evitar que el fuego se propale.

“De alguna manera, el robot se reactivó por sí solo y se tomó el trabajo de dirigirse a la hornilla hasta incendiarse”, dijo el bombero Helmut Kniewasser al diario Daily Mail. “Es un misterio cómo llegó a ser activado para que termine en la zona de cocción”.


El humo hizo que se activaran las alarmas contra incendios del edificio. Gernot Hackl, propietario del apartamento donde ocurrió el incidente, dijo que todo quedó arruinado por las llamas y que no es posible vivir allí por el momento.

Fuente: Publimetro

sábado, 16 de noviembre de 2013

SOBRE MALDICIONES

LA MALDICION DE LOS PRESIDENTES DE LOS ESTADOS UNIDOS

La maldición de Tippecanoe, también conocida como la maldición de Tecumseh, persiguió a los presidentes de EEUU desde 1840 hasta 1960. Según esta leyenda, una maldición causó que todos los presidentes americanos elegidos en un año finalizado en cero, moriría durante su mandato.

Así, la maldición comenzó con William Henry Harrison, que también parece ser el origen de la maldición, ya que esta se atribuye a un chamán indio cuya tribu fue derrotada por este en la batalla de Tippecanoe en 1811. El presidente Harrison, el 4 de Marzo de 1841 se propuso efectuar su discurso de toma de posesión al aire libre sin abrigo, a pesar de ser un día tremendamente frío y lluvioso. Le llevó casi 2 horas pronunciar el discurso inaugural más largo de la historia de la presidencia de EEUU. Un mes más tarde, el 4 de Abril, fallecía después de una neumonía.

Aquí comenzó la maldición, que se llevó a la tumba mientras eran presidentes a:

-Abraham Lincoln elegido en ..... 1860
-James Garfield elegido en  ....... 1880
-William McKinley elegido  ....... 1900
-Warren Harding elegido en .....  1920
-Franklin Roosevelt elegido en ..1940
-John Kennedy elegido en .......  1960

Como muestra la lista anterior, los presidentes afectados fueron elegidos cada 20 años, por lo que también se conoce a esta maldición, como la maldición de los 20 años.



Esta maldición dejó de cumplirse con Ronald Reagan, que fue elegido en 1980 y que estuvo dos mandatos como presidente sin morir en este periodo. Pero es importante recordar que en 1981 sobrevivió a un atentado milagrosamente, a pesar de ser gravemente herido. (Fuente:Curistoria)

martes, 12 de noviembre de 2013

ESPIRITUS MALIGNOS


LA VERDADERA HISTORIA DE HORROR Y ESPANTO DETRÁS DE LA PELÍCULA 
“EL CONJURO”

La cinta, fenómeno de taquilla en todo el mundo, está basada en hechos reales que le ocurrieron a una familia norteamericana que fue acosada por varios espíritus malignos.

La película “El Conjuro” (The Conjuring), del director James Wan, recaudó casi 42 millones de dólares en taquilla en apenas dos días desde su estreno en los Estados Unidos. La cinta muestra a los personajes Lorraine y Ed Warren, una pareja de investigadores de sucesos paranormales que acuden al llamado de la familia Perron, quienes aseguran que su casa ubicada en Rhode island está poblada por entidades demoníacas.

Lo que a muchos ha impactado es saber que la cinta está basada en hechos reales, pues los Warren sí existieron en realidad y se hicieron famosos en el país del Norte por dedicar sus vidas a conjurar y cazar fantasmas y espíritus malignos en distintas casas estadounidenses, tal como ocurrió con el caso de la familia Perron, que se contactó con los Warren para que investigaran aterradores sucesos paranormales que sucedían en su hogar, dando pie a lo que se desarrolla durante la película. Esta pareja estaba conformada por el demonólogo Ed Warren, fallecido en 2006, y su mujer, la parapsicóloga y vidente Lorraine Warren, que hoy tiene 86 años y asesoró con consejos y confidencias a los realizadores del film.

En 1971 Roger y Carolyn Perron se mudaron a una granja colonial en Harrisville, Rhode Island, con sus cinco hijas, e inmediatamente empezaron a experimentar diversas experiencias sobrenaturales. Según la familia, el primer fenómeno que ocurrió fue la escalofriante presencia de un espíritu que tenía la costumbre de tocar a la puerta de la casa por la noche, despertando a toda la familia.


Los espíritus, a partir de entonces, comenzaron a manifestarse de distintas formas. El espíritu más temido y violento era una entidad maligna que se identificó en una sesión de espiritismo como Betsabé (Bathsheba en la película), quien quería tomar control sobre Carolyn, la madre de la familia Perron. Andrea, la hija mayor del matrimonio, aseguró que Betsabé, a quién llamó “un alma olvidada de Dios”, posiblemente todavía se creía la dueña de la casa, y por eso estaba empeñada en sacar a su madre de la vivienda y también por eso quería para sí a Roger y a las cinco hijas. “Betsabé atormentaba a mi madre con su mayor temor: el fuego. El espíritu se acercaba a ella en la noche. Mi madre la describe como un ser que tenía una cara espantosa y deforme, con la cabeza inclinada a un lado y con el cuello roto. No tenía ojos ni boca y parecía como las telarañas que cuelgan en las esquinas de la bodega”.

Según cuenta la leyenda local, Betsabé fue una mujer sospechosa de ser una bruja y fue acusada de hecho de sacrificar a un niño como una ofrenda al diablo. Más de dos docenas de muertes misteriosas ocurrieron en la propiedad mientras ella vivió allí. Según los mismos relatos, Betsabé vivió una vida miserable y murió de anciana en 1885, pero con su deceso no habrían cesado las muertes. Posteriormente, dentro de la misma propiedad, habrían ocurrido dos suicidios documentados (uno de ellos un ahorcamiento en una de las vigas del granero), un envenenamiento, una violación y asesinato de una niña de 11 años, dos ahogamientos y la muerte de cuatro hombres por congelación.

La familia Perron vivió durante una década en la temida casa y sólo salieron cuando la propiedad fue exorcizada. Andrea Perron escribió posteriormente el libro “House of Darkness, House of Light”, en el cual narra la terrible experiencia por la que pasó su familia. A partir de este volumen se hizo el guión adaptado para la película “El Conjuro”, que fue realizado por la misma Andrea, quien afirmó que “nadie en mi familia se sorprendió demasiado o se asustó al ver el film, ya que lo que ocurrió en mi casa fue mucho más terrorífico que lo que se mostró en la pantalla”.

Fantasmas por doquier

Andrea Perron relata que “cuando mis padres compraron la casa en el invierno de 1970 sólo querían un lugar en el país para criar a sus hijos. Y empezamos a ver espíritus tan pronto como nos mudamos. La mayoría de ellos eran benignos y algunos de ellos ni siquiera parecían darse cuenta de que estábamos allí, pero ocho generaciones de personas vivieron y murieron en esa casa antes de nuestra llegada y algunos de ellos nunca se fueron”.

La joven agrega que al principio muchos de estas presencias sobrenaturales parecían ser inofensivas, como una al que mi hermana llamaba ‘Manny’. Él era un alma compasiva y creemos que en realidad se trataba del espíritu de Johnny Arnold, quien se suicidó en el alero de la casa en el 1800. Se aparecía en la casa a cuidar de nosotros, siempre en el mismo lugar, en el pasillo ubicado entre el comedor y la cocina. La aparición solía siempre apoyarse contra la puerta y ponía una sonrisa torcida como si se divirtiera con los niños. Pero tan pronto hacíamos contacto visual con él desaparecía”.

Andrea Perron añade finalmente que todos los que vivieron posteriormente en la casa embrujada de Rhode Island experimentaron, en menor o mayor grado, la presencia de entidades sobrenaturales. “Algunos han salido gritando y corriendo por sus vidas. El hombre que se mudo allí para iniciar la restauración de la casa cuando la vendimos salió gritando, sin su auto, sin sus herramientas y sin su ropa. Nunca regresó a la casa y, por el mismo motivo, las personas que compraban la propiedad siempre se mudaban muy brevemente. La casa estuvo vacante durante muchos años”.

Contrariamente a lo que sucede en la película “El Conjuro”, Ed y Lorraine Warren no consiguieron librar jamás a la casa de los espíritus que moraban dentro de ella. Según explica Andrea Perron, el lugar “estaba demasiado cargado de tragedias y muertes”.

Fuente:
Héctor Fuentes

sábado, 9 de noviembre de 2013

ANIMITAS CHILENAS - DEVOCION POPULAR

LA LEYENDA DE "LA PATITA": 

UNA MACABRA PERO MILAGROSA ANIMITA EN IQUIQUE

En el patio del Cementerio N° 3 de Iquique, situado al costado oriente de la ciudad y por el lado Sur del recinto, se encuentra una de las animitas más extrañas y siniestras de todo Chile, quizás la más macabra de todas: un pie cadavérico humano, evidentemente de un niño y que es venerado con el nombre de "La Patita". A su vez, se lo halla en un oscuro sector del camposanto que es usado como botadero y foso para restos humanos de tumbas que han cumplido su vida útil, de modo que uno camina por allí entre fémures, piernas completas, trozos de cráneos, zapatos de muertos y otros "souvenirs" del mundo de los difuntos, que se encuentran a ras de piso o parcialmente sepultos.

La historia de "La Patita" es parte del folklore tarapaqueño, desde hace muchos años, y ésta no es la primera animita de tales características que ha atraído al culto de la fe popular en la región. De hecho, han existido varias "Patitas" a lo largo de la historia del Norte Grande, unidas por una leyenda más o menos común y que unifica el mito sobre su origen: un muerto cuyo pie se negaba a permanecer en el reposo de la cripta.

La historia de "La Patita" en Iquique está relacionada con una primera animita de estas características que se veneraba en el desaparecido Cementerio N°2, ubicado en la proximidad de los establecimientos de la Zona Franca hacia la falda del cerro y destinado más bien a sepulturas modestas, pero que fuera convertido en la Población Jorge Inostroza tras una masiva toma de terrenos que lo hizo esfumarse de los mapas.

Se contaba que esta sepultura pertenecía a un hombre que fue encontrado ahogado en la playa, algo sucedido en 1895 según leo en un artículo de Patricio Iglesias para el diario "La Estrella" de Iquique. Cuando fue enterrado, al día siguiente salió fuera de la sepultura uno de sus pies, asombrando a los encargados del cementerio y obligándoles a volver a meterlo bajo tierra y dentro del cajón. Pero el pie volvió a salirse tras todos los intentos, despertando la curiosidad de la gente y luego el fervor popular de la sociedad iquiqueña, que comenzó a atribuirle la generosidad de conceder favores, naciendo así el culto.

Por milagrosa que haya sido esta "Patita", sin embargo, la gran toma y desmantelamiento del camposanto sucedida hacia los años cincuenta y luego la transformación definitiva de los terrenos en poblaciones, durante la década siguiente, hizo desaparecer las sepulturas y mausoleos del hoy fantasmal Cementerio N°2 de Iquique. Veremos que parte de los restos fueron trasladados al patio del Cementerio N°3, lo que puede representar el punto de contacto entre el mito de ambas animitas con el mismo nombre. Sin embargo, según informes del año 1997 elaborados por la arqueóloga Cora Moragas, la animita de "La Patita" no fue desmantelada con la desaparición del Cementerio N°2, sino conservada, información que desgraciadamente, no pude verificar por los testimonios de iquiqueños consultados en este sector de la ciudad.

El sociólogo Bernardo Guerrero, que ha investigado en profundidad el culto animístico de la Región de Tarapacá, dice en un artículo suyo también publicado en "La Estrella" que "La Patita" llegó a ser una animita tan popular en Iquique, que incluso existía allá el dicho "más cobrador que la Patita", para señalar a gente muy insistente en el cobro de deudas. No he podido constatar que esta expresión siga tan vigente en la sociedad iquiqueña, pero sí la idea de que la actual animita de "La Patita" del Cementerio N°3 sigue siendo igual de cobradora que la primera del N°2.


Vista del pie, "La Patita", con un hueso humano al lado (quizás de la misma extremidad).

Sin embargo, el mismo Guerrero agrega también que varias "Patitas" han existido en el Norte Grande, como una situada cerca de la localidad de Poconchile, en la Provincia de Arica, y otra que se hallaba en un cementerio tarapaqueño entre las oficinas salitreras Iris y La Granja, que era recordada por Josefina Yugo Crist, ex profesora de la Escuela de los Padres Oblatos. Según relata esta testigo al investigador, "La Patita" de aquel camposanto pertenecía a un niño que había faltado el respeto a su madre agrediéndola con un puntapié, por lo que ésta maldijo la actitud de su hijo. Y cuando éste murió inesperadamente, los sepultureros no podían dejarle el pie "maldito" dentro del cajón: en cada intento se salía, a tal punto de que debieron adaptar el ataúd haciéndole una especie de huevo hacia un costado, para dejar la pierna del muerto entera adentro del mismo. Pero, al parecer, volvió a salirse igual cuando ya estaba sepultado, generando un gran fervor popular y peregrinaciones todavía hacia los años sesenta.

Existen muchos relatos adicionales de tumbas extrañas, como catafalcos por los que se asoman pies o sepulturas de las que sale afuera otra "Patita", pero el mito general de esta animita se restauró en el Cementerio N°3 con la que actualmente lleva este nombre en Iquique.

Sucedió que, hacia los años ochenta, en el señalado terreno del tercer camposanto iquiqueño que ahora sirve de huesera, apareció un pie momificado en el lugar donde supuestamente estaba la tumba de un infante, cubierto por una modesta cripta de albañilería situada contra unos murallones a espaldas de los nichos. Como se sabe, este patio fue también el lugar de reducción de muchos de los cuerpos que fueron retirados del desaparecido Cementerio N°2, siendo tapados con tierra para su descanso que, se suponía, debía ser eterno. Considerando este traslado y el dato de que la primera "Patita" no habría sido destruida, sino conservada, ¿habrá acaso, algún grado de confusión en el nacimiento del culto a este pie infantil, respecto de que alguna probable creencia inicial de que la animita con pie y todo también habría sido trasladada hasta este cementerio?

Como ya no había lápida ni inscripciones visibles en donde asomaba el pie, no se sabía el nombre del fallecido, tampoco si era niño o niña, aunque muchos dan por hecho que debía ser éste último el caso, quizás por la influencia del nombre de la animita (recordar que Patita se oye como el diminutivo de Patty). Fue tal el asombro que causó ese pie seco saliendo por el costado y mostrando sus deditos huesudos cubiertos medianamente con un calcetín, que la leyenda y tradición de "La Patita" volvió a encontrar en él un lugar de acogida y veneración hasta nuestros días. Como en los casos anteriores, la tradición asegura que se trató de poner el pie bajo tierra y, en todas las ocasiones, volvió a asomarse afuera, despertando así el interés y las creencias de sus poderes.

Con el tiempo, desapareció la cubierta de concreto; la animita apenas se puede distinguir entre otros restos humanos que están dispersos por ese patio, sobre la tierra yerma y reseca, aunque manteniéndose el pie allí casi intacto. Un grupo de piedras y flores de plástico la han señalado por años, facilitando encontrarla. Empero, hubo un tiempo en que, como se trata de un patio residual de restos humanos, apareció una pequeña mano a sólo unos metros más adelante de "La Patita": coincidentemente, era una mano de niño, por lo que hasta no hace mucho era también considerada una animita, bautizada como "La Manito". Sin embargo, en mi última visita a esta necrópolis pude constatar que ya están prácticamente perdidos los rastros de esta segunda animita, mucho más expuesta a la intemperie que "La Patita".


Algunos devotos pintaron algunas indicaciones señalando el lugar donde está la frágil animita, donde aún llegan colocando flores o velas, venciendo los escrúpulos y movidos únicamente por la fe, especialmente mujeres mayores, según se comenta entre los trabajadores del cementerio. No tiene placas de agradecimiento como otras animitas más tradicionales, pero sí inscripciones sobre el muro lateral en que se apoya, dando testimonio de la atracción que aún produce esta extraña y sombría animita, probablemente de las más tenebrosas que podemos encontrar en todo el país.

Fuente con más fotos y detalles de consulta: