lunes, 14 de marzo de 2016

COSA DE TRENES... EL LONGINO

HACE 40 AÑOS PARTIÓ EL ÚLTIMO TREN “LONGINO” DESDE LA ESTACIÓN DE SOTOMAYOR CON VIVAR
José Cancino Núñez

El administrador del Ferrocarril Juan Carreño miró su reloj con impaciencia, con el deseo que aquello frente a sus ojos pasara pronto, quizás como un mal sueño del cual se recuperaría en el transcurso de las horas.

Tenía la responsabilidad de autorizar la salida del último tren de pasajeros desde la estación de Vivar con Sotomayor, aquel 13 de junio de 1975. A su lado el inspector Ricardo González ultimaba detalles para que el trayecto del “Longino” no tuviera dificultades, y que los treinta pasajeros llegaran “sin novedad” a su destino, La Calera y su posterior trasbordo a la ciudad de Santiago.

Aparte de los pasajeros, llegaron a la estación algunos iquiqueños y jubilados ferroviarios para ser testigos de la partida del último tren de pasajeros desde Iquique.

Quizás el viaje en el Longino no era una maravilla de comodidad, a lo mejor el tren no cumplía con honor inglés sus itinerarios. El viaje era lento y demoraba cuatro días y sus noches en llegar a su destino. El servicio solamente consistía en trasladar a los pasajeros de un punto a otro, ya fuera a La Calera o desde esa ciudad a Iquique, nada más. Sin embargo, en esas extensas jornadas los pasajeros iban formando lazos de amistad, de compañerismo y también de solidaridad.

DEL INGLÉS A CHILENO
La concreción de un tren que cubriera tan largo trayecto, entre el centro del país y nuestra región demoró años, lo que en un momento originó orgullo y bienestar entre los iquiqueños, como tener un medio de transportes que los llevara directo a Santiago.

Esta unión de ambos puntos, solo se materializó a principio de la década del 50 cuando la Nitrate Railway, que ya había terminado sus concesiones de explotación del ferrocarril, vendió al Estado chileno las líneas, máquinas, estaciones a Ferrocarriles del Estado. Aunque en manos del Fisco se mantuvieron los recorridos locales de pasajeros, el servicio fue perdiendo competitividad frente al transporte terrestre y aéreo.

Otra de las decisiones del Estado en cuanto al ferrocarril nortino, fue la instalación de un tercer riel, para utilizar solamente trenes de trocha métrica, dejando de lado mucho material rodante de la línea estándar y de mejor calidad del antiguo Ferrocarril Inglés.

En 1970, Ferrocarriles del Estado ofrecía cuatro servicio de Pasajeros Iquique- La Calera, los que bajaron en 1975 a solo dos. Un tren llegaba el miércoles a nuestro puerto y volvía a La Calera el jueves.

En 1974, el Gobierno Militar decide, ante las nuevas políticas económicas aplicadas en el país, suspender los subsidios a Ferrocarriles de Estado, lo que obligó a sus ejecutivos a mantener solamente servicios rentables, entre los cuales no estaba El Longino.
La condena a muerte para el legendario tren fue publicada en el diario El Tarapacá, a principios de junio de 1975.

“Ferrocarril de Iquique a Pintados
Se pone en conocimiento del público que a contar del lunes 16 de junio, en curso se ha suprimido, hasta nueva orden la carrera de trenes de pasajeros N° 1 y 2, desde La Calera los lunes y desde Iquique, los jueves respectivamente.
En consecuencia, a contar de la próxima semana no circulará ningún tren de pasajeros entre Iquique y La Calera.
La Administración”


EL EMPAPADO RIQUELME
Ese aviso en el periódico iquiqueño fue el punto final al legendario “Longino”, cuyo nombre lo tomó el pueblo de la abreviación del “tren longitudinal”. En ese momento pudo haber nacido la leyenda que con los años han ido incrementando famosos pasajeros del viejo tren. Entre ellos Julio Riquelme, quien en 1956 abordó el ferrocarril en La Calera con destino a Iquique a participar en el bautizo de un nieto. Riquelme nunca llegó, pero cuarenta años después se convirtió en el “Empampado Riquelme”, historia confusa de un pasajero que bajó del tren y se perdió en el desierto, apareciendo su cuerpo sin vida en enero de 1999.

Muchos nortinos viajaron para conocer nuevas vidas o para formarse en otras tierras en “El Longino”.
Hombres y mujeres anónimas también son parte de esa historia de trenes, esas que nos gustaban cuando niños.

Pedro González, hoy a sus 80 años, recuerda que un día se escapó de los azotes de su padrastro en Copiapó. En su desesperación por huir, llegó a la casa de un tío que preparaba un viaje a Iquique. Al día siguiente, ambos parientes sentados en las pisaderas de los vagones de “El Longino” iniciaron la aventura que los traería a Iquique.
“Yo venía sin plata y como me sabía algunas canciones me iba a los coches a cantar, y ahí me ganaba unas moneditas”. Pedro volvió a Copiapó veinte años más tarde, y ver a su madre, quien no lo reconoció a primera vista.

En 1962, Rita después de viajar durante tres días en El Longino, llegó a La Serena para ingresar a la Escuela Normal. Su familia la fue a despedir a la estación, y la envió al “sur” premunida de huevos duros, pan con carne, leche para el largo viaje.
“Mirando desde la ventana del tren como me alejaba de Iquique, se me apretaba el estómago al pensar que vería otros mundos, que mi amigas de Plaza Arica serían un lindo recuerdo”.

Tras egresar como profesora, su primera destinación fue Antofagasta, donde llegó con su colega y esposo. El matrimonio duró muy poco, sola y con un pequeño hijo toma la decisión de volver a Iquique. Y lo hace en el Longino, no con la esperanza de su partida, sino con tristeza de la llegada.

NUNCA LLEGO LA RESPUESTA
Hay miles de historias como estas surgidas o vividas en nuestro querido y recordado “Longino”, cuyo fin fue explicado por el jefe de transportes de Ferrocarriles del Estado, aquel junio de 1975, así: “Es difícil explicar esta decisión extrema, pero es por el bajo rendimiento del tren”.
Días después que partiera el último tren de pasajeros desde Iquique, los trabajadores y jubilados ferroviarios se reúnen con el Intendente, el general Hernán Fuenzalida para solicitar que se levante la suspensión de los trenes de pasajeros. El militar escucha y entiende a los trabajadores, luego producto del encuentro, envía una carta a la máxima autoridad de Ferrocarriles del Estado para plantear la necesidad de estudiar la vuelta del tren. La respuesta nunca llegó.

Fuente: El Longino

NOTA: 
Para lectores curiosos les invitamos a saber más de la desaparición del pasajero Julio Riquelme Ramírez  de este  histórico tren Longino, quien en Febrero del año 1956 paso a engrosar las leyendas del norte de Chile con el calificativo de "El empapado Riquelme" ... 




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