viernes, 27 de abril de 2018

EN BUSCA DE LA HISTORIA DE LOS TEMPLARIOS


UN DIENTE DE UN ARZOBISPO, CLAVE PARA IDENTIFICAR AL ÚNICO GRAN MAESTRE TEMPLARIO HALLADO HASTA AHORA
·     Los  restos del religioso Guillem de Torroja viajan ya a Harvard para determinar su parentesco con el cuerpo encontrado en una iglesia de Verona


     
Los amantes de la historia medieval y los herederos de la orden templaria, que todavía sigue activa especialmente en Italia, están pendientes estos días del supuesto hallazgo del único gran maestre templario cuyo cuerpo habría llegado hasta nuestros días, si se confirma su identidad.

Como por sorpresa, unas obras de restauración en la iglesia de San Fermo de Maggiore de Verona dejaron al descubierto un sarcófago de piedra en cuyo interior reposarían los restos mortales del catalán Arnau de Torroja, el noveno gran maestre de la Orden del Temple.

En un primer momento, las pruebas históricas y arqueológicas ya apuntaron de que solo podía tratarse de este caballero y monje del siglo XII, fallecido en Verona. Más tarde, los resultados científicos contribuyeron a consolidar esta hipótesis.

El carbono 14 ha situado al fallecido entre 1020 y 1220. Su material genético también ha resultado muy cercano al de los catalanes actuales. Pero solo unas pruebas comparadas de ADN con un familiar podrían corroborar su identidad, algo que será posible.

Dos hermanos ‘reencontrados’ gracias a dos dientes

El Capítulo de la Catedral de Tarragona acaba de entregar, este mismo martes, al investigador Carles Lalueza-Fox, del Institut de Biologia Evolutiva (IBE)- un centro mixto del CSIC y la Universitat Pompeu Fabra- una muestra del hermano de Arnau de Torroja, el arzobispo Guillem de Torroja, enterrado en una arca de mármol en una pared de la capilla de Santa Bárbara.

“En la urna solo había restos de una persona y estaban aparentemente bien conservados”, relata Lalueza-Fox. Además, en el interior también figuraba “un escrito de la época que decía que se trataba de Guillem de Torroja”, añade antes de reconocer la suerte que ha habido y más teniendo en cuenta que las tropas napoleónicas se instalaron en la catedral y la saquearon.

Tal y como se hizo con Arnau, se ha extraído una muestra dental del hermano que servirá para conocer si existe parentesco entre ambos, lo que confirmaría la identidad del gran maestre. “Si ambos comparten el 50% del material genético, sería concluyente”, explica el científico experto en ADN antiguo.

Ahora, las muestras del arzobispo van camino a la Universidad de Harvard, donde el equipo del investigador David Reich realizará el análisis genético, tal y como ya hizo con las de Arnau de Torroja. Los resultados podrían estar en dos meses, aunque no se descarta que se alarguen más tiempo.

Después, el equipo de Lalueza-Fox se encargará de comparar el material genético y concluir la identidad del hombre enterrado en Verona, del que se sabe de momento que medía 1’65 metros, murió en edad avanzada y tenía los ojos azules.

El único gran maestre templario catalán

“El gran maestre actual del Orden del Temple fue quien encontró el sepulcro”, relata la historiadora Leticia Darna y autora, entre otros, de Armorial de los obispos de Barcelona. “La iglesia de San Fermo de Maggiore es templaria y todavía se hacen rituales”, detalla.

La experta en heráldica cuenta que el sarcófago solo puede pertenecer a un líder del Temple, ya que figura esculpida “una cruz especial de gran maestre con una espada al revés, típico de las grandes jerarquías, y el cuerpo estaba cubierto por una tela que parecía una bandera, además de otros rituales característicos”.

Además, se sabe que Arnau de Torroja, nacido en Solsona en 1122, murió en Verona el 30 de setiembre de 1184, cuando regresaba de Jerusalén tras intentar negociar con Saladino. “De camino a Barcelona, se instaló en una casa del Temple en Verona, donde murió”, relata a la vez que cuenta que los grandes maestres templarios solían fallecer en Tierra Santa, de ahí que sus sepulcros no se hayan conservado, como es el caso de su antecesor, Eudes de Saint-Amand, muerto cautivo en Damasco.

El caso de Arnau de Torroja sería una excepción y un motivo más de culto para toda una tradición templaria que sigue viva, todo un ejemplo de un hombre que vivió la época dorada del Temple. “Era un noble, uno de los hijos pequeños de los señores del castillo de Solsona, emparentados con el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV”, explica la historiadora.

Apertura del sarcófago, donde se aprecia bien la cruz templaria (Giampiero Bagni)

Procedía, pues, de una familia poderosa cuyos hijos ocuparon diferentes cargos relevantes. El primogénito se convirtió en el conde Ramon I de Solsona, dos hijos acabaron siendo arzobispos, el de Tarragona y otro de Zaragoza, y Arnau empezó siendo maestre de Aragón y la Provenza antes de convertirse en 1180 el único gran maestre catalán que ha tenido la Orden del Temple.

“Era un personaje históricamente muy importante”, analiza Darna. Además de proteger a peregrinos y batallar en Tierra Santa, Arnau de Torroja participó junto a Ramon Berenguer IV en la reconquista de Lleida y Tortosa. “Fue un solsonés universal, se entregó y luchó por la fe católica con el fin de hacer el bien por todo el mundo”, concluye.


Fuente: La Vanguardia

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