sábado, 28 de agosto de 2021

LIBRO SOBRE EXORCISMO EN CHILE ....

Link para más información: Hoy en LUN 

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martes, 3 de agosto de 2021

EL CULTO A LA MUERTE EN CHILE



                                                              NUEVA ANIMITA - LUCHITO

domingo, 18 de julio de 2021

HISTORIA DE CABALLEROS - EL CID CAMPEADOR

¿DÓNDE ESTÁ EL CRÁNEO DEL CID?

Hace un siglo los pocos restos que quedaban del Cid y su esposa fueron enterrados en la catedral de Burgos. Desde su primera tumba en 1099 los huesos del batallador han sufrido expolios y destierros pasando de mano en mano. Alguno todavía podría estar perdido en cualquier parte.

Los restos del Cid se enterraron en la catedral de Burgos en 1921, hace un siglo. Pero solo permanecen los pocos huesos que quedaron tras el expolio al cual fueron sometidas su sepultura y la de su esposa, doña Jimena, por los franceses durante la guerra de la Independencia.

Cuando falleció el batallador castellano, en 1099, su primera tumba la tuvo en la iglesia de San Esteban en Valencia, donde pasó tres años hasta que doña Jimena abandonó la ciudad y lo llevó consigo.

El monarca Alfonso XII quedó conmocionado cuando el arqueólogo Francisco Tubino le desveló que parte de los huesos del Campeador se encontraban en Alemania

Sus restos fueron enterrados en el atrio del monasterio burgalés de San Pedro de Cardeña, donde también recibió sepultura su esposa años después. Alfonso X el Sabio convenció a la Iglesia para que la pareja fuera alojada en el interior del templo. A mediados del siglo XV, el monasterio fue reformado y los restos del Cid y de su mujer fueron depositados en la sacristía, donde estuvieron confinados casi un siglo, hasta que fueron trasladados al ábside, donde permanecieron hasta 1736, año en que se construyó una capilla para custodiarlos.

El Ejército napoleónico en España en 1808 saqueó muchas iglesias y expolió obras de arte y tesoros del patrimonio español; entre ellos, los del Cid y su esposa. Dos franceses fueron los culpables del destierro que sufrieron esos restos: el conde de Salm-Dick y el barón de Delammardelle, que se repartieron el botín.

Algunos huesos están en el palacio checo de Lazne Kynzvart y otros están en manos de un particular en Francia

El primero regaló esos huesos al príncipe alemán Carlos Antonio de Hohenzollern. Gracias a la petición del rey Alfonso XII y del Gobierno español, esos restos regresaron a España a finales del siglo XIX. Poco se sabe sobre lo que ocurrió con los huesos que expolió Salm-Dick. Algunos se encuentran en el palacio checo de Lazne Kynzvart y otros, en manos de un particular en Brionnais, en la Borgoña francesa.

FAMA MUNDIAL

La figura del Cid era tan conocida fuera de España que la noticia del regreso de sus huesos perdidos a Burgos salió publicada en los principales diarios del mundo.

 

Fragmento del cráneo del Cid. Real Academia española. Fotógrafo: Pablo Linés

Una vez que las tropas napoleónicas se fueron de España, el sarcófago con los restos que quedaban del Cid fue devuelto al monasterio de Cardeña. Finalmente, en 1921, hace un siglo, se trasladaron al lugar que todavía los acoge: la catedral de Burgos.

Pero todavía hay un hueso campeando a sus anchas fuera de la sepultura del Cid. Es un fragmento de su cráneo que en 1968 pasó a custodiar la Real Academia Española de la Lengua, donde la pieza aún sigue. El 13 de marzo de ese año, Ramón Menéndez Pidal recibió un homenaje en su casa por su 99 cumpleaños. Al parecer, una comisión de académicos decidió homenajearlo mostrándole esa reliquia.

ABC - POR JOSÉ SEGOVIA


 

sábado, 12 de junio de 2021

LA LEYENDA BIBLICA DE JONAS... SE REPITE

UNA BALLENA SE "TRAGA" A UN PESCADOR EN ESTADOS UNIDOS Y LUEGO LO ESCUPE VIVO

Una ballena jorobada “se tragó” el viernes a un pescador de langostas de Massachusetts, Estados Unidos, y luego lo escupió sano y salvo. Pese a sus heridas, el hombre es capaz de contar su aventura.

Hola a todos, quiero aclarar lo que me sucedió hoy”, escribió el pescador Michael Packard, de Provincetown, a unos 200 km al este de Boston, luego de que su historia fuera recogida por el diario local, el Cape Cod Times.

“Buceaba para buscar langostas cuando una ballena jorobada intentó comerme. Estuve dentro de su boca cerrada durante 30 a 40 segundos, antes de que emergiera a la superficie y me escupiera. Tengo moretones por todos lados pero ningún hueso roto. Agradezco a los salvavidas de Provincetown por sus cuidados y ayuda”.

Hay al menos un testigo confiable: Josiah Mayo lo acompañaba en esta pesca y contó al Cod Times que vio a su compañero siendo eyectado por la ballena en el océano Atlántico y llamó a los salvavidas.

Y resulta que Mayo es hijo de uno de los investigadores y expertos en ballenas del Centro de Estudios Costeros de Provincetown, dijo a la agencia AFP Jooke Robbins, directora de estudios de las ballenas jorobadas en esa institución.

“Conozco a las personas implicadas (…) por lo cual tengo todas las razones para creer que lo que dicen es cierto”, indicó Robbins.

Nunca había escuchado hablar de un “accidente” similar, pero “es posible que (el pescador) haya estado en el mal lugar, a la mala hora”, estimó.

Cuando estas ballenas buscan comida, “se lanzan con la boca abierta, tragan peces y agua muy rápidamente, y luego rechazan el agua a través de sus barbas”, que actúan “como un filtro”, explicó.

“Su boca es bastante grande” pero “su garganta es bastante estrecha, no hay ninguna chance de que pueda tragar algo tan grande” como un hombre, añadió.

La ballena jorobada, que según Mayo era aún joven, pudo “no detectar lo suficientemente rápido que había un intruso” en su boca, explicó la experta. Una vez que “se tragó” al hombre, es posible que “haya estado más bien sorprendida y haya abierto la boca para largarlo”.

Aunque se desconocen todos los detalles, asegura que se impone una conclusión: la región de Provincetown y Cap Cod comienza a notar el retorno de los turistas tras 15 meses de pandemia y “es importante que la gente sea consciente” de la presencia de estos poderosos mamíferos marinos, que adultos, según la edad, miden entre nueve y 15 metros.

“Y si ven una ballena, permanezcan lejos. Es verdaderamente importante dejar espacio a las ballenas”, dijo. BIOBIOCHILE