CIENTÍFICOS “DESVELAN” MISTERIO ARQUEOLÓGICO DE NIÑO INCA
DE EL PLOMO: MURIÓ POR SACRIFICIO RITUAL
Su muerte había sido explicada principalmente como
consecuencia de hipotermia durante una ceremonia inca de alta montaña. Sin
embargo, la tomografía computada y el análisis forense permitieron identificar
evidencia compatible con un trauma craneal.
Un equipo internacional liderado por la Universitat de
València (UV), cambia las interpretaciones sostenidas durante décadas sobre dos
contextos del ceremonial llamado Capacocha del antiguo Imperio inca en el
actual territorio chileno: el Niño del Cerro El Plomo y las jóvenes de Cerro
Esmeralda. El artículo, publicado en la revista ‘Science Advances’, “desvela
dos misterios de la arqueología reciente”, subraya la institución académica en
un comunicado.
Desde el hallazgo del Niño del Cerro El Plomo en 1954, a
más de 5.400 metros de altitud, su muerte había sido explicada principalmente
como consecuencia de hipotermia durante una ceremonia inca de alta montaña. Sin
embargo, la tomografía computada y el análisis forense permitieron identificar
evidencia compatible con un trauma craneal ocurrido en el contexto de un
sacrificio ritual de Capacocha.
La Capacocha fue una de las ceremonias más importantes
del Tawantinsuyu o Imperio inca en quechua. En ella, niños, niñas y mujeres
jóvenes eran seleccionados para ser ofrendados a las montañas sagradas o apus,
en un proceso que vinculaba sacrificio, peregrinaje, poder político, religión y
expansión imperial.
Ritual de larga duración
La investigación liderada por Verónica Silva Pinto,
investigadora doctoral del Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia
Antigua de la UV y Domingo C. Salazar-García, profesor titular del departamento
y director de la tesis de Verónica Silva, reconstruye peregrinajes rituales de
varios meses, sitúa a los tres individuos en el siglo XV y muestra que la
Capacocha no fue solo una ceremonia de alta montaña, sino un proceso ritual
estatal de larga duración, vinculado a la expansión política y simbólica del
Tawantinsuyu en los Andes meridionales.
“Este estudio nos permitió volver a mirar contextos
patrimoniales extraordinariamente importantes con nuevas preguntas, nuevas
tecnologías y criterios éticos de conservación. En el caso del Niño del Cerro
El Plomo, la evidencia nos llevó a revisar una interpretación sostenida durante
décadas y a proponer una explicación distinta sobre las circunstancias de su
muerte”, señala Verónica Silva-Pinto, primera firmante del artículo.
En el artículo también se reevalúa el caso de Cerro
Esmeralda, donde investigaciones previas habían planteado que las dos jóvenes
murieron por estrangulación. Los nuevos análisis no apoyan esa hipótesis.
Las marcas observadas en el cuello son más compatibles
con compresión producida por textiles o vestimenta, mientras que la tomografía
computada mostró que los huesos hioides se encontraban preservados, en posición
anatómica y sin fracturas ni desplazamientos. Al mismo tiempo, el estudio
reconoce que la causa exacta de muerte no puede establecerse de forma
concluyente debido a alteraciones ocurridas tras el hallazgo, autopsias y
pérdida de algunas estructuras anatómicas.
Información “muy fina” sobre el pasado
La investigación integró tomografía computada, análisis
bioantropológico y forense, dermatología, histología, modelamiento biomecánico,
análisis de elementos finitos, isótopos estables y datación radiocarbónica.
Para Domingo C. Salazar-García, director de la tesis
doctoral de Silva, uno de los aportes centrales de la investigación es el uso
de análisis isotópicos: “Los isótopos estables permiten acceder a información
muy fina sobre la vida de las personas en el pasado, especialmente sobre dieta,
movilidad y cambios ocurridos durante los últimos meses de vida”.
Además de por la Universitat de València, el estudio fue
financiado por el Fondo de Apoyo a la Investigación Patrimonial (FAIP) del
Servicio Nacional del Patrimonio Cultural de Chile, a través del Museo Nacional
de Historia Natural de Chile, y contó con la colaboración científica de
instituciones nacionales e internacionales, entre ellas la Clínica Alemana de
Santiago, el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Alemania, y la
Universidad de Bradford, en Reino Unido.
Europa Press Por : Europa Press - El Mostrador
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